Mayo 2018

A pesar de que la termografía nace de la física y de grandes científicos, a veces tenemos la sensación de que no siempre se confía en ésta técnica lo suficiente.

Aun contando con fabricantes que llevan más de 40 años produciendo cámaras térmicas orientadas a uso en campo y por técnicos especialistas en sus sectores, aún muchos usuarios tienen la impresión de que es una técnica “nueva o reciente”.

En los últimos años los fabricantes están acercando más la termografía a usuarios no especializados con equipos muy portátiles (aunque con poca resolución) y equipos tradicionales pero con precios poco a poco más asequibles y cada vez más prestaciones de toma de imágenes, vídeo e incluso análisis.

Sin embargo, por distintas razones en las que no es éste el lugar en el que profundizar (entendemos que falta de información y formación específica entre otras), entre aquellos que se acercan a ésta técnica, sin la adecuada profundidad y no siempre bien asesorados, empieza a extenderse una gran sensación de suficiencia técnica y tecnológica o incluso altas expectativas en algunas aplicaciones, que pueden limitar la realidad de la termografía así como, incluso, perjudicarla con resultados erróneos o incorrectos.

Es por ello, que desde AETIR hemos considerado necesario aclarar ciertos mitos, errores y falsedades que se extienden perjudicando (según nuestra opinión) a los usuarios y sus clientes.

1.- El “pedo” del aeropuerto.

Se trata de un video muy extendido en internet e incluso tratado en otros medios de comunicación en el que se puede ver el “rastro térmico” que deja una ventosidad de una persona, al parecer, en un aeropuerto.

De una cosa estamos seguros, la cámara utilizada NO es una cámara de mano convencional por diferentes motivos:

-          En las longitudes de onda en las que trabajan estas cámaras, el aire, gases y humos son TRANSPARENTES al infrarrojo

-          Los bomberos las usan para ver el foco de un incendio cuando el humo no les permite ver

-          Sí que se puede ver el origen de una corriente de aire SIEMPRE QUE DEJE UN RASTRO EN UNA SUPERFICIE CON ALTA EMISIVIDAD

2.- La mejora de resolución del software “es real”.

¿De verdad es creíble que un fabricante tenga una mejora de resolución artificial que incluso duplique la resolución del detector de la cámara y ese mismo fabricante siga ofertando cámaras de mayor resolución?

Es frecuente encontrar que la resolución real del detector de la cámara (que a veces incluso cuesta encontrarla) tenga una “mejora artificial” mediante software que a la vista del técnico facilite la visualización y localización en pantalla de anomalías, de hecho la mayoría de fabricantes cuentan ya con una tecnología de este tipo.

Antes de comprar una cámara hay muchos consejos que se pueden seguir y que incluso desde AETIR hemos editado en nuestra web: http://www.aetir.com/382-2/como-elegir-camara-o-profesional/

En cualquier caso, una cosa es seguro, la calidad de una imagen de 170×170 píxeles es la propia de la cantidad total de píxeles que tiene, y en ese sentido, otros aspectos técnicos como el IFOV, NETD o tamaño de la imagen dependen en gran medida de la resolución del detector y SIEMPRE se tendrán mejores prestaciones con detectores de mayor resolución.

Lo mejor que puede hacer cualquier técnico que esté pensando en adquirir una cámara térmica es conocer la “resolución real” o “resolución del detector.

3.- Para la detección de infiltraciones de aire (por ejemplo durante un test blower door) es necesario “un salto térmico suficiente” entre el interior y exterior del recinto.

Hay una cierta relación entre este mito y el punto anterior.

El NEDT de una cámara térmica con resolución “real” de 320×240 píxeles puede ser aproximadamente de 0,05 ºC, es decir, la cámara puede dar dos colores distintos a dos píxeles que estén a una diferencia de 0,05 ºC entre ellos.

En ocasiones los “blower door tester” están formados específicamente en el test que realizan pero no tienen formación suficiente en otras técnicas útiles para su trabajo como la termografía (para lo que les recomendamos encarecidamente realicen el curso de nivel 1 que es tremendamente útil para sacar el mayor partido posible a la termografía infrarroja).

Operaciones sencillas para un termógrafo como “el ajuste de campo”, ajuste térmico o la realización de análisis en profundidad de imágenes térmicas dejan gran cantidad de información en el tintero y dejan al cliente con una técnica menos que le puede ayudar a localizar infiltraciones o incluso a reflejarlas en un informe de gran calidad técnica y mayor claridad visual para su cliente.

Otra cosa es, que puede ocurrir, que el flujo de aire a través de una grieta no deje “rastro” en la pared porque salga a perpendicular respecto a la misma. Existen técnicas para visualizar en el infrarrojo un rastro térmico de un flujo de este tipo con elementos auxiliares, aunque no es objeto de este artículo.

4.- La “profundidad” de captación de una cámara térmica.

Tenemos que decir que la profundidad que alcanza una cámara térmica es 0 (cero).

La tecnología infrarroja se basa en la radiación infrarroja que emite cualquier cuerpo cuya temperatura SUPERFICIAL sea superior a -273 ºC y la transmisión de calor sólo es posible desde una superficie.

Otra cosa es que en el interior de un cuerpo haya un foco de calor o una zona fría que, por conducción o convección, genera una diferencia térmica en la superficie que estamos inspeccionando.

Esta cuestión debe estudiarla un técnico cualificado con conocimientos suficientes de termografía como para tener una idea de la posibilidad de detectar algo y aún así posiblemente lo mejor que pueda hacer es intentarlo o no según las probabilidades de detección que estime acorde a su formación y experiencia.

Sin más, esperamos que estos consejos sean de utilidad y les recordamos que como asociación sin ánimo de lucro estamos a su disposición para cualquier consulta.